Desde el año 2008, en Bolivia existen decenas de procesos investigativos que se han convertido en el cuento de nunca acabar y siempre tienen novedades pero nunca resultados. Todos ellos con velos que encubren hechos, pruebas confusas, sentencias sin juicios, muerte civil sin pruebas, fiscales cuestionados, videos, prófugos, refugiados, culpables e inocentes, de tal modo que los medios siempre tienen algún bombazo y dicen que algunos funcionarios públicos hasta engordan sus cuentas bancarias, pero los ciudadanos no conocemos la verdad. Sir Arthur Conan Doyle y Agatha Christie hubieran tenido magníficas fuentes de inspiración en ellos.
El capítulo I podría ser el acto terrorista de Yacuiba, con una embajada de por medio, colisión, proceso electoral, oficial del ejército escolta presidencial, varios presos y aún no se sabe si había algún mayordomo como autor intelectual de los hechos.
El capítulo II podría ser el caso Porvenir y la toma militar de un departamento, asesinatos, torturas, perforaciones de bala cubiertas con pegamento, presos por varios años sin sentencia, recusaciones, traslados y todavía no se conoce la verdad.
El capítulo III podría ser el caso Caltler-Uniservice, asesinato, coima, tráfico de influencias, presos, divorcios, jueces acusados de corrupción, altos funcionarios de gobierno, empresa nacionalizada.
El capítulo IV podría ser el Hotel Las Américas, con bomba en la casa de un Cardenal, terroristas internacionales, varias autopsias, decenas de procesados, parrilladas, fotos, videos, correos electrónicos que dicen involucran al gobierno, una Marilyn Dragoniante, muchos dirigentes y empresarios amedrentados, y demás. Tampoco se sabe aún quién era el asesino ni quién el autor intelectual de los hechos.
El capítulo IV podría ser lo sucedido en Saca Saca, con oficiales de policía torturados, cabildos, comunidades que exigían se declare su territorio libre para el contrabando de autos chutos, con cadáveres desaparecidos, y con negociaciones entre el gobierno y los asesinos con mediación incluida para recuperar los cadáveres.
El capítulo VI podría ser el caso de un ex director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, ex presidente del Tribunal Disciplinario de la Policía y ex director del Centro de Inteligencia y Generación de Información del gobierno, que está preso en Miami como jefe de una banda de narcotráfico internacional.
Seguramente no son los únicos temas que podrían abordarse, pero cada uno de ellos da para una novela de misterio completa. A falta de un Sherlock Holmes o de un Hércule Poirot, los bolivianos tenemos paciencia, pero en medio de todo somos parte de un show de manipulación mediática que aturde, y que hace que cada vez menos gente crea en la posibilidad de que este en curso un verdadero proceso de cambio.
El traslado de Leopoldo Fernández a Chonchocoro es una gran movida, ya que entre la huelga de las hijas, el apoyo de los presos, las movilizaciones, las justificaciones y la interpretación legal, lo que en realidad se logró –nuevamente- es distraernos para ponerle menos atención al caso Sanabria, al hecho de que no es solo el gobierno el que queda mal parado, sino que después de haber tenido a un ex mandatario narcotraficante y ser un problema para los vecinos de la región, otra vez Bolivia está en cartelera, y otra vez es por narcotráfico.
El Presidente del Estado exige dignificar la lucha contra el narcotráfico dejando de depender de la DEA, yo en lo personal espero resultados.